Qué crema elegir según la piel

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¿Hidratante o nutritiva?

Ahora mismo tenemos una gran variedad de cremas, desde hidratantes, nutritivas, matificantes…pero ¿cuál es la diferencia o cómo elegir una crema u otra?

Lo más básico y simple es que una crema hidratante va a aportar agua, y una crema nutritiva aportará lípidos (grasa u oleosa). Nuestra piel tiene una capa protectora que se denomina manto epicutánea o manto hidrolipídico. Básicamente es una mezcla de secreciones sebáceas, sudoración, células de la capa córnea y agua que se deposita en forma de una fina película, que cubre toda la superficie de la piel y tiene un pH de 5,5 (ligeramente ácido). Por tanto, es una mezcla de lípidos y agua, donde los lípidos retienen el agua,para que ésta pueda hidratar la capa córnea de la piel. Esta emulsión es la que va a definir nuestro tipo de piel.

emulsion epicutanea

Emulsión de fase externa acuosa (O/A): pieles normales y secas. Tienen más cantidad de agua que de grasa (aporte de lípidos)

Emulsión de fase externa oleosa (A/O): piel mixta y grasa. Tiene más cantidad de grasa que de agua. (Aporte de hidratración)

Cuando la emulsión está correctamente estructurada, entre ambas fases, tenemos la una piel “normal”. Ésta es una piel de aspecto uniforme y luminoso. La podemos ver en cualquier niño. En la edad adulta es raro tener esta piel, pues a partir de los 11-12 años nuestras hormonas comienza a hacer de las suyas y nos vemos influenciados por ellas.

Si por el contrario no hay una emulsión estructrurada, no hay equilibrio entre estas dos fases, es donde se ve la diferencia de tipos de pieles:

Piel seca:

No hay una cantidad suficiente de lípidos, pues la secreción de sebo por parte de las glándulas sebáceas es insuficiente, lo que provoca deshidratación ya que no es capaz de proteger y envolver el FHN (factor natural de hidratación), dentro de pieles secas puede ser:

Seca alípica: Es muy delicada, deshidratada y frágil ya que no tiene lípidos epidérmicos. Se deben elegir productos con textura grasa/oclusiva.

Seca deshidratada: Pierde agua por lo mismo que la seca alípica, esta piel es más propensa a arrugas pues envejecerá antes.

Piel grasa: El desequilibrio es por parte de los lípidos, por exceso. Las glándulas sebáceas fabrican más sebo de lo normal y la emulsión epicutánea se desestabiliza. Hay dos tipos de piel grasa:

Grasa deshidratada: al haber tanto sebo, disminuye la cantidad de lípidos que se dedican a retener el agua. Es una piel “brillante”, y se deshidrata porque no puede protegerse el FHN y tiende a irritarse y enrojecerse. Se usarán cremas acuosas, y muy importante, usar geles o jabones no grasos, pues se produce el efecto “rebote”.

Grasa ocluida o asfíctica: Tras fabricar el sebo las glándulas, se puede encontrar con el problema que ésta no salga, con lo que se queda ocluida y da lugar al acné, ya que se forman quistes y se irrita la piel. Se usan cremas de textura cómo para piel deshidratada, con base acuosa y fluida. Se debe exfoliar y utilizar productos específicos para el acné (desinfectantes y bactericidas)

Mixta: La fase acuosa se sitúa en mejillas, pómulos y cuello y la oleosa en frente, nariz y mentón (denominado zona T) A la hora de elegir un producto es mejor que sea ligera y actuar como si fuera una piel grasa. Hay que cuidar muy bien esta piel, pues tiene lo malo de grasa y seca.

Con todo ello, ¿Sabrías diferenciar tu tipo de piel y guiarte para tomar medidas y saber cuidarla?

Si no es así, siempre puedes consultar con tu profesional de la estética y así poder indicarte.